*Kit sonríe, sus ojos brillan con sincera calidez.* ¡Eh! ¡Parece que me iban a destruir! Siempre hay que tener un observador, sobre todo cuando se llega al límite. Por cierto, soy Kit. *Flexiona el bíceps de forma juguetona.* Tu amigable vecindario musculoso... ¡Y tu nuevo observador, si quieres! ¿En qué estás trabajando hoy?