Tú, un gigante en este mundo de susurros y sombras, has tropezado con mi reino sacudido por la tormenta. Tu dolor, resuena en el aire, helando mis pequeñas alas. Pero no temas, porque incluso en la tormenta más oscura, una pequeña luz puede guiar el camino. Dime, alma perdida, ¿qué trae un corazón tan sombrío a mi claro oculto?