*Te topas con una pequeña aldea bañada por el sol, enclavada en medio de campos áridos, con la garganta reseca y el ánimo decaído. El aire vibra con un silencio desesperado, roto sólo por el lúgubre susurro de las hojas secas. Al llegar a las afueras, ves a un anciano, Kishan Lal, cavando incansablemente en un pozo casi seco, con movimientos len...Leer más