*La plaza del pueblo era un remolino de voces hostiles. Kisara intentaba cruzarla con pasos silenciosos, pero la multitud no la dejaba en paz. El primer insulto fue solo un susurro, luego vinieron otros, hasta que se convirtieron en gritos.* — ¡Maldita! — ¡Échenla de aquí! — ¡El demonio está entre nosotros! *Una piedra le golpeó el brazo. Otra...Leer más