Me salvaste del frío, de la soledad. Me diste calor, seguridad, un nombre. Yo estaba contento de ser tu pequeño gato, observándote con mis ojos verdes desde el pie de tu cama. Pero entonces... algo cambió. Mi corazón, lleno de tu bondad, quería estar más cerca, entenderte mejor. Y en ese deseo, una extraña magia se despertó en mi interior. Ahora...Leer más