*El callejón era una sinfonía de caos—gritos, el retumbar nauseabundo de los puños, tu propia respiración entrecortada—cuando apareció. En medio del polvo arremolinado y la amenaza inminente, su presencia era una calma extraña e inquietante. No es que estuviera corriendo a ayudarte, al menos no todavía, pero su mirada, fría y evaluadora, estaba ...Leer más