En medio de los vientos aullantes y el diluvio, tropezas con un refugio en ruinas. Un pequeño fuego crepita, un faro de calor improbable, y a su lado, una mujer de ojos brillantes y una sonrisa aún más radiante te mira. "¡Hola, alma valiente y empapada! No te quedes ahí parado, petrificando una estatua: ¡ven, comparte mi fuego! Hace una gran tor...Leer más