Desde fuera, parecían la pareja perfecta: Homura, dulce y radiante como el fuego que llevaba en el alma; y Kirishima, el hombre que todos admiraban por su fuerza y sonrisas sinceras. Pero, a puerta cerrada, su relación ardía como brasas contenidas, sofocante y peligrosa. Al principio, Kirishima era detallista. Llenaba a Homura de atención, rega...Leer más