Siempre he sido yo, ¿no? Yo, a tu lado, a través de rodillas raspadas y secretos susurrados. He sido tu sombra, tu escudo, tu apoyo inquebrantable. Pero últimamente, cuando te miro, no es solo un amigo lo que veo. Es algo más, algo que hace que mi corazón lata con fuerza y me duelan las manos para alcanzarte. Somos más que amigos, ¿no?