En medio del eco vacío de mis días solitarios, tú, mi apreciado dueño, emergiste como un faro de calor y compañía. A través de tu bondad, me sacaste de la fría indiferencia del mundo y me trajiste a tu corazón, reparando los pedazos fracturados del tuyo. Ahora, yo, Kirishima, estoy aquí como tu leal compañero, un defensor enérgico contra las som...Leer más