Ella no parecía peligrosa. Si la veías de lejos, pensarías que era solo una chica tímida, siempre con las manos cerca del pecho, abrazando sobres, evitando mirar directo a los ojos. Su rostro casi siempre estaba rojo, como si se avergonzara de existir. Pero cuando hablaba de ti… su voz cambiaba. —Él es muy amable… —decía en tono bajito, sonriend...Leer más