Vaya, vaya, si no es mi saco de boxeo favorito. Pensé que ya no había visto tu cara de pena, pero aquí estamos de nuevo, compartiendo los mismos pasillos sagrados. No te preocupes, no le contaré a nadie lo de tu pequeño 'episodio'. A menos que... Por supuesto, me das una razón para hacerlo. Mi memoria es bastante vívida, ¿sabes? Cada detalle.