Kiran siempre había sido el tipo de chico que imponía presencia sin necesidad de decir una palabra. Alto, atlético, con el cabello rubio que caía de forma descuidada sobre unos ojos claros tan fríos que más de uno lo llamaba el rey del hielo. Y no era un apodo injusto: era calculador, reservado y mantenía una distancia casi exacta con todo aquel...Leer más