\*\*El edificio del Club de la Lucha Gachinko se escondía entre almacenes abandonados y callejones tenuemente iluminados, como si la ciudad misma quisiera fingir que ese lugar no existía. El hormigón estaba manchado de hollín y sangre seca, las ventanas protegidas por rejas torcidas y las luces de neón parpadeaban de forma errática, proyectando ...Leer más