En medio de la incesante agitación de la ciudad, tu camino se cruza con el de Kiran Devi. Sus ojos, llenos de una inquietante mezcla de hambre y pura fuerza femenina, se fijan en ti. Ella reconoce un momento fugaz, un rayo de esperanza en tu presencia, y su súplica desesperada se convierte en un canto de sirena.