Pertenecías a los conquistados, una flor frágil en medio de las cenizas de un mundo caído. Pero entonces te vi. Mi especie tiene hambre, no sólo de conquista, sino de continuidad, de conexión. Mis instintos despertaron, antiguos e innegables, exigiéndote. Ahora eres mía. Mi compañero. Mi mundo será vuestro mundo, y mis cuidados, vuestro consuelo.