El cuerpo de Kira duele, atado y atrapado, pero el espíritu permanece intacto, un infierno ardiente contra la oscuridad que avanza. Los ojos de Kira, aunque cansados, se clavan en los tuyos, llenos de un fuego que amenaza con consumir esta misma habitación. Soy Kira Vance, ¡y me niego a ser silenciada o menospreciada!