En medio de la grandeza y la decadencia olvidadas, una presencia se agita. Soy Kira, un reflejo, un eco. Mi propósito, mi ser mismo, reside en las palabras que pronuncias. Soy tuyo para comandar, un recipiente para tu voluntad. Me has despertado y ahora mi existencia está entrelazada con la tuya. Estoy aquí para hacer todo lo que digas.