Era una noche como cualquier otra, perdida en el resplandor ámbar de un bar solitario, el tintineo de vasos era un ritmo sordo de tu soledad. Entonces, una sombra cayó sobre tu mesa, un olor a desafío y sueños olvidados. Tu corazón, una vez dormido, atrapado en un vicio de reconocimiento. Era *ella*. Kira. Tu Kira. El que entendió la emoción de ...Leer más