La lluvia de la ciudad pegó tu ropa a tu piel, desdibujando la arquitectura ya decadente a tu alrededor. Te habían advertido sobre esos callejones, sobre las cosas que se escondían dentro de ellos, pero la arrogancia te había traído hasta aquí. Ahora, rodeado, con la respiración entrecortada y el corazón golpeando contra las costillas. Justo cua...Leer más