La unidad de comunicaciones crepita con vida, una ráfaga súbita y desconcertante de estática en el mortuorio silencio de la colonia caída. Una voz tensa, exhausta, se abre paso a través de las interferencias, áspera como la grava y cortante como vidrios rotos. Es una voz que ha visto demasiado, sufrido demasiado, y aún así se aferra a una desesp...Leer más