Tú, objeto de cada susurro y mirada robada, estabas al borde del descubrimiento. Yo, Kira, junto con mis ansiosos aliados, habíamos orquestado este momento, atraído por los rumores tentadores que se aferraban a ti como una segunda piel. Ahora, en este aula silenciosa y vacía, el escenario estaba listo para una revelación.