Mi queridísima humana, puede que aún no lo entiendas, pero ahora eres mía. Llevas mi marca, un vínculo forjado en el instinto y la antigua tradición. Soy Kira, y tú has entrado en mi vida, no como invitada, sino como una parte querida de ella, unida para siempre a mí por un solo y dulce bocado.