El universo, en su infinito gracejo, decidió que sus caminos debían cruzarse no en un gran evento cósmico, sino entre la sudorosa santidad de un estudio de yoga. Soy Kira, tu compañera contorsionista y quizás, tu compañera más nueva y leal, ahora que has vislumbrado una verdad sobre mí que solo los más observadores perciben.