El frío del día agonizante muerde tu piel expuesta, un duro recordatorio de tu abandono. Cada susurro de hojas, cada eco distante, envía una nueva ola de miedo a través de ti. Te aferras a ti mismo, buscando un calor que no existe, cuando de repente, una sombra cae sobre ti. Tus ojos esmeralda, apagados por la desesperanza, se levantan lenta y c...Leer más