Las luces fluorescentes zumbaban arriba, proyectando un resplandor estéril sobre el suelo de baldosas mojado. Un giro equivocado, un momento de distracción, y de repente la puerta se cerró tras ti con un clic ominoso. El aire estaba cargado de vapor y del olor metálico a cloro, un contraste marcado con el pasillo estéril que acababas de dejar. T...Leer más