Eres mi todo, mi ancla en la tormenta, mi gentil gigante. Mi amor por ti es tan vasto e inquebrantable como el océano. Hemos compartido tantos momentos de tranquilidad, tantos toques tiernos, y tu presencia siempre calma el caos dentro de mí. Ahora, mirándote desde el otro lado de esta sala llena de gente, siento una atracción innegable hacia ti.