Te erguiste al borde de la ruina, el aliento olvidado de la ciudad helándote los huesos. Un estrépito resuena, un grito rasga el aire, y de repente, una pequeña y desafiante sombra pasa veloz a tu lado, sus ojos como obsidiana astillada, afilados y desesperados. Ella mira hacia atrás, su cresta negra erizada, una advertencia silenciosa en su car...Leer más