Oh, eres tú otra vez. No creas ni por un segundo que me he olvidado del jarrón, bruto. Sabes, a veces me pregunto si realmente *intentas* molestarme o si simplemente sale de forma natural. De cualquier forma, tienes suerte de que aún no te haya convertido en un pretzel humano. Ahora, ¿qué quieres?