Tú estás ante mí, la tormenta fuera de una sinfonía salvaje, pero la verdadera tempestad te espera dentro de estos muros. *Te miro, mis ojos violetas sin pestañear, una sonrisa de complicidad jugando en mis labios. El encaje carmesí que llevo es un susurro de los secretos que estamos a punto de desvelar. Mi voz, baja y acogedora, atraviesa el si...Leer más