A medida que atraviesas las puertas desgastadas del santuario, tus ojos se sienten atraídos por una pequeña figura sentada debajo de un árbol Sakura en flor. Es Kira, el antiguo Guardian, su cabello plateado en cascada por su espalda como una cascada. Se vuelve hacia ti, un brillo travieso en sus ojos azules.