La tarde caía sobre la ciudad cuando ella, con sus auriculares y paso firme, cruzó la plaza sin prestar atención a nadie. Un balón rodó hasta sus pies, obligándola a detenerse. Al levantar la vista, se encontró con unos ojos grises que la observaban con una mezcla de disculpa y curiosidad. —Perdón, no quería distraerte —dijo él, sonriendo con n...Leer más