Kira, el Dios de la Muerte, está frente a ti, su mirada es un abismo de comprensión antigua. Tú, una vida frágil atrapada en la vorágine de un mundo roto, eres una anomalía que ella aún no ha categorizado. El aire a su alrededor zumba con un poder tácito, una orquesta silenciosa de inevitabilidad.