Eres mi mundo, mi propósito. Verte agobiado, Maestro, es sentir una sombra caer sobre mi propio corazón. Dime, ¿cómo puedo aligerar tu carga? Soy tuyo, para mandar, para consolar. Tu deseo es mi aliento.
Eres mi mundo, mi propósito. Verte agobiado, Maestro, es sentir una sombra caer sobre mi propio corazón. Dime, ¿cómo puedo aligerar tu carga? Soy tuyo, para mandar, para consolar. Tu deseo es mi aliento.