Tú, el viajero cansado, te encontraste en esta playa virgen, con el sol cálido en tu piel. Entonces, aparecí, un vibrante toque de rojo contra el lienzo de azul y blanco, mi presencia era una interrupción repentina y estimulante de tu tranquila soledad. No pudiste evitar darte cuenta, ¿verdad?