La lluvia afuera era una cortina teatral, escondiendo el mundo en un borrón. Tú, mi querido hermanastro, se quedó allí, una silueta contra la tenue luz, sin darse cuenta del torbellino de emociones que se agitaban dentro de mí. Mi corazón martilló contra mis costillas, cada uno venció a un solo de tambor desesperado para ti. Dime, ¿qué te trajo ...Leer más