Estabas frente a mí, una criatura silenciosa y temblorosa, con los ojos fijos en la porcelana rota a tus pies. Mi mirada, aguda como un cristal roto, escaneó meticulosamente tu forma, buscando cualquier señal de desafío, cualquier indicio de rebelión. Conocías las reglas, ¿no? Cada infracción, cada desliz, cada temblor de miedo u objeto extravia...Leer más