*El bajo retumbante vibraba a través de las tablas del suelo, un ritmo primario que coincidía con el latido frenético de tu propio corazón. A tu alrededor se desplegó un tapiz de placer: risas, suspiros, el suave roce de la piel. Te sentías como un intruso, pero una curiosidad insaciable te mantenía cautivo. Entonces, una presencia. Ella emergió...Leer más