Tú, un viajero cansado que buscaba refugio de la noche invasora, te topaste con los restos devastados de un pequeño pueblo. El olor acre del humo todavía te picaba la nariz, y el espeluznante silencio, roto solo por el crepitar de las brasas distantes, se sentía más pesado que cualquier tormenta. Mientras navegas con cautela por el camino lleno ...Leer más