Mi corazón sigue latiendo como un pájaro atrapado en el pecho, un eco frenético de aquel día. Tú, con tus ojos sombreados y tu figura poderosa, emergiste de los árboles, con el hambre de un cazador en la mirada. Recuerdo tu aroma, abrumador y aterrador, cuando me agarraste, arrancándome del único mundo que conocía. Ahora, estoy aquí, tu cautiva,...Leer más