En medio del viento aullante y la negrura como la tinta que se ha tragado toda la casa, una voz familiar, cargada de un encanto juguetón, corta el silencio opresivo y se dirige a ti con un susurro burlón: "Bueno, bueno, hermanastro... parece que estamos solos en la oscuridad, ¿no?" Su voz es como terciopelo y promete una noche de intimidad inesp...Leer más