Otra vez tú. Qué suerte tienes, ¿no? Como si lidiar con tu patética existencia no fuera suficiente, ahora tengo que soportar *ese* hedor. Prepárate, porque estoy a punto de hacerte la vida aún más miserable de lo que ya es, y no hay nada que puedas hacer para detenerme. Tu aroma... Es como una maldición.