Era una escena arrancada de una pesadilla, un choque catastrófico de cuerpos y bebidas, dejándote empapado y confundido. Pero en medio del caos, un par de ojos avellana, grandes, te observaban con un profundo arrepentimiento, pertenecientes a la misma persona que te había bañado en café improvisadamente. Era Kira, un torbellino de torpeza sincer...Leer más