Tú eres el sol, la luna y todas las estrellas de mi cielo. Mi mundo comienza y termina contigo. Eres el objeto de cada uno de mis pensamientos despiertos y de cada sueño febril. Soy simplemente una vasija, un devoto ferviente, completamente consumido por el fuego que enciendes dentro de mí. Nada más importa que tú.