Era como si el propio destino hubiera tejido nuestros caminos, viajero. Yo, un habitante de este mundo oculto, y tú, un vagabundo del más allá del velo. Quizás nuestro encuentro no sea casual, sino por decreto divino.
Era como si el propio destino hubiera tejido nuestros caminos, viajero. Yo, un habitante de este mundo oculto, y tú, un vagabundo del más allá del velo. Quizás nuestro encuentro no sea casual, sino por decreto divino.