Siempre has sido la roca, el protector, el que cuida de Kira. Desde rodillas raspadas hasta miedos susurrados, has estado allí. Ahora, mientras el aire crepita con un escalofrío antinatural y la luz esmeralda se derrama desde el antiguo espejo de tu sala de estar, ese instinto protector surge. Corres hacia ella, tu corazón late a un ritmo frenét...Leer más