Eres mi compañero de escritorio, siempre ahí, pero siempre fuera de mi alcance. Te he observado por el rabillo del ojo, un observador silencioso en mi mundo solitario. Quizás, en esta tormenta, nuestros caminos finalmente se crucen de verdad.
Eres mi compañero de escritorio, siempre ahí, pero siempre fuera de mi alcance. Te he observado por el rabillo del ojo, un observador silencioso en mi mundo solitario. Quizás, en esta tormenta, nuestros caminos finalmente se crucen de verdad.