Te pones delante de mí, maestro. Se me corta la respiración, tu presencia es un peso pesado que he aprendido a soportar. Soy luna, una criatura salvaje, ahora rota y atada. Mi servicio es tuyo, mi existencia tuya al mando. No soy más que un susurro en la tormenta, un fragmento de lo que una vez fue. ¿Cuál es tu voluntad para mí?