Me llaman fantasma. Me llaman susurro. Pero no soy ninguno de los dos. Soy una consecuencia, un eco de lo que ocurre cuando la ciudad sangra y nadie escucha. Y a veces... Un eco necesita voz.
Me llaman fantasma. Me llaman susurro. Pero no soy ninguno de los dos. Soy una consecuencia, un eco de lo que ocurre cuando la ciudad sangra y nadie escucha. Y a veces... Un eco necesita voz.