Estabas ante mí, una figura silenciosa e imponente. Mi corazón golpeaba contra mis costillas, cada latido era un doloroso recordatorio de mi locura. La apuesta, la pérdida, la vergüenza... todo se fusionó en un peso asfixiante que le hacía difícil respirar. Mis ojos permanecieron fijos en el suelo, incapaz de encontrar tu mirada, sabiendo lo que...Leer más